A paso lento mayor es el costo social

junio 25, 2017 Actualidad

Las lluvias incesantes coparon las semanas de mayo que generaron que haya caído agua más del doble de lo esperado en dicho mes, pero fueron gotas agua que ingresaron al ámbito local y no las inversiones que esperamos a pesar de que se generaron las “bases” necesarias para atraer las mismas con las medidas como ser el levantamiento del cepo cambiario, la salida del default mediante el acuerdo con los fondos buitres y la liberación de las restricciones para el ingreso y la salida de los fondos.
La inversión no crece al ritmo de lo deseado para este año (+14,4 % en términos reales) y el tiempo se alarga, pero ahora su demora se debe a la elevada presión tributaria nacional, donde los tributos de origen nacional son los de mayor injerencia con una participación del 83 % del total, en tanto que los provinciales participan en el 17 % del total, lo que implica que nuestro país no sea competitivo si se omite plenamente la razón de este repunte al tipo de cambio atrasado y la caída de la demanda.
Este acontecimiento y de las demás variables de la demanda agregada, genera que la economía hoy se encuentre produciendo un menor nivel de bienes y servicios que hace 2 años, por la caída real de un 2,3 % del PBI en el año 2016 y un estancamiento en la evolución del estimador mensual de la actividad económica al primer trimestre del 2017, lo que implica claramente una menor demanda de fuerza laboral por parte de las empresas y por ende en el empleo, que termina repercutiendo en un aumento en la Tasa de Desempleo a nivel nacional y regional.
Tal efecto transmisión desarrollado previamente, generó un salto más que cuantitativo en uno de los principales indicadores del mercado de trabajo, en el que se intercambia la demanda de trabajo efectuada por las empresas y la oferta del servicio realizada por los trabajadores, donde la TASA DE DESEMPLEO publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos al primer trimestre de 2017 alcanzó al 9,2 %, siendo la más alta en los últimos 10 años en términos interanuales para el mismo periodo de tiempo.

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

Cabe resaltar que hoy en día nos encontramos imposibilitados de efectuar la comparación interanual del primer trimestre del 2017 con respecto al mismo periodo del 2016 dado que el INDEC no publico dicho dato, con lo cual la comparación se efectuará a un año atrás al inmediato de la falta del mismo. Ahora bien, la tasa de desempleo a nivel Nacional se incrementó en un 2,1 % con respecto al mismo trimestre del 2015, donde a nivel regional la situación también fue de un aumento de la desocupación en líneas generales, pero la zona mayor incremento tuvo fue la región de Gran Buenos Aires con un + 3 %, estando por encima de la media en un 0,9 %, en tanto que, la Región NEA contempló un aumento promedio del 0,5 % para dicho horizonte temporal.

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Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

En el aglomerado urbano de Posadas, la tasa de desocupación alcanzó al 4,1 % al primer trimestre de 2017, con la cual nos permite inferir la tasa de desempleo a nivel provincial, donde la misma se encuentra en un 5,1 % por debajo del promedio de los 31 aglomerados urbanos nacionales y en 1 % por encima de la Región NEA.
Esta divergencia en cuanto a los vaivenes de este indicador laboral se origina dado que 20 de las 24 Jurisdicciones que integran al país tuvieron una retracción en el nivel de actividad económica en el año 2016, siendo el promedio de las mismas una caída del 2,4 % conforme a las estimaciones de la consultora Economía y Regiones.

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La extensión en el cronograma de reactivación económica genera un elevado costo social en términos de desempleo dado que haciendo una inferencia en relación a la proyección de la población efectuada por el INDEC 2016 y la tasa de actividad y la tasa de desempleo al primer trimestre de 2017, nos da que un total de 1.843.715 personas que se encuentran desocupadas, es decir, más de 461 mil familias tipo que cuentan sin un ingreso con el cual subsistir.
La otra variable con influencia social negativa en la población es la inflación por su repercusión en el poder de compra cuando la evolución del salario nominal fluctúa por debajo de la variación del precio de los bienes y servicios, donde la misma al no encontrarse en el día de la fecha a los niveles deseados por el gobierno nacional (+17 % anual) dado que las estimaciones de cierre son de un rango del 21 al 25 %, implica que gran parte de las personas que se encuentran activas en el mercado laboral no puedan recuperar su poder adquisitivo que ya en el año pasado cayó entre un 6 y 10 %, siendo de difícil meta por lo menos en el corto plazo la reducción de los niveles de pobreza que se encuentra en un nivel del 30,3 % al segundo trimestre del 2016 (último dato publicado por el INDEC).

Mg. Guillermo Knass
C.P. Martín Leiva Varela

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